Autogobierno, intrigas y Logias

 Las primeras décadas del siglo XIX en Chile fueron un torbellino. Pasamos de ser una colonia española a ensayar formas de gobernarnos, enfrentar guerras civiles y, finalmente, levantar un Estado fuertemente autoritario.

Para entender este complejo mapa, podemos seguir el hilo conductor de la vida del general Ramón Freire (1787–1851), un héroe de la independencia cuya trayectoria cruza los experimentos políticos chilenos, las intrigas de las logias secretas y las tensas relaciones internacionales de la época.

 1. La Logia Lautaro: La red secreta de la Independencia

Antes de que existieran los partidos políticos, las decisiones clave se tomaban en sociedades secretas. La *Logia Lautaro* (creada originalmente en Europa por Francisco de Miranda y establecida en Buenos Aires y Santiago por José de San Martín y Bernardo O'Higgins) fue el verdadero motor político de la emancipación.

 Su objetivo: Coordinar planes militares y asegurar la independencia de América del Sur frente a la Corona española.

 Su funcionamiento: Operaba bajo principios masónicos de estricto secreto. 

En Chile, funcionó como el principal soporte político del gobierno de Bernardo O'Higgins.

El quiebre: Personajes como Ramón Freire y los hermanos Carrera terminaron distanciándose o enfrentándose a la influencia de la Logia, al percibirse como una herramienta de concentración de poder y centralismo bonaerense, o dictatorial estilo monárquico.

 2. El proceso de organización republicana y las facciones políticas

Tras la abdicación de O'Higgins en 1823, Ramón Freire asumió el poder como Director Supremo.

Su gestión logró hitos clave, como la expulsión definitiva de los españoles del archipiélago de Chiloé (1826) y la abolición total de la esclavitud. Sin embargo, gobernar el país era un rompecabezas. 

El periodo entre 1823 y 1830, tradicionalmente llamado "Anarquía", fue en realidad una etapa de intensos "ensayos constitucionales" donde chocaron distintas visiones de país:

 Los bandos en disputa

 Pipiolos (Liberales): Buscaban libertades ciudadanas, disminuir el poder de la Iglesia y descentralizar el país. Freire se convirtió en el referente militar de este sector.

 Pelucones (Conservadores): Aristócratas y terratenientes que defendían el orden tradicional, el centralismo absoluto y la influencia de la Iglesia Católica.

 Federalistas: Liderados por José Miguel Infante, intentaron imitar el modelo de Estados Unidos dividiendo a Chile en ocho provincias autónomas, lo que producto de intereses locales diversos, provocó un caos administrativo en los intentos de gobiernos, de conducción centralista.

 Estanqueros: Un grupo de comerciantes liderados por Diego Portales, enfadados por los desajustes económicos. Su único interés era un gobierno fuerte y estable que garantizara los negocios.

 3. Relaciones internacionales en la era de O'Higgins y Freire

Durante este periodo, la política exterior chilena estuvo marcada por la solidaridad continental americana tras la independencia, la cual mutó rápidamente hacia una fría geopolítica de equilibrio de poderes.

 Argentina: Durante la Independencia, el apoyo del Ejército de los Andes fue vital. Sin embargo, tras la caída de San Martín y O'Higgins, las relaciones se enfriaron debido a las guerras civiles que afectaban a ambos lados de la cordillera. Chile miraba con desconfianza el desorden de las provincias argentinas, manteniendo una neutralidad cautelosa.

 Perú: Chile había financiado la Expedición Libertadora del Perú bajo el mando de San Martín. Tras la salida de este, Perú quedó sumido en deudas financieras con Chile (el "Préstamo de Londres") y en una constante inestabilidad comercial por la competencia entre los puertos de Valparaíso y El Callao.

 Venezuela: Al estar integrada en la Gran Colombia de Simón Bolívar durante gran parte de los años 20, la relación con Chile fue principalmente diplomática y de simpatía ideológica republicana. Sin embargo, el fracaso del Congreso Agfitrionico y la posterior desintegración del proyecto bolivariano y la enorme distancia geográfica hicieron que los lazos directos fueran mínimos en el día a día.

Bolivia: El nacimiento de Bolivia en 1825 (impulsado por Simón Bolívar y José Sucre) no generó fricciones inmediatas con Chile, ya que las fronteras en el desierto de Atacama aún no se consideraban prioritarias. Sin embargo, todo cambió cuando el mariscal boliviano Andrés de Santa Cruz unificó ambos territorios vecinos en la *Confederación Perú-Boliviana* (1836).

 4. El "Portalianismo" y el asesinato del Ministro Portales

Tras los intentos de organización constitucional de gobierno federal, la expulsión de las fuerzas españolas en Chiloe y la derrota de Freire, Diego Portales desmanteló el aparato liberal. 

Aunque Portales rara vez quiso ser Presidente (prefirió ser ministro), modeló el Estado a su pinta a través de la *Constitución de 1833*, la cual entregaba poderes casi dictatoriales al Presidente de la República.

 El contraataque de Freire y la tensión internacional

En 1836, Ramón Freire, exiliado en el Perú, consiguió barcos con el apoyo encubierto del protector Andrés de Santa Cruz e intentó una expedición armada para derrocar al gobierno conservador chileno desde el Sur. El intento fracasó rotundamente; Freire fue capturado y desterrado a Australia.

Para Diego Portales, esta expedición fue la justificación definitiva de que la Confederación Perú-Boliviana pretendía federar a Chile. Portales impulsó la guerra contra esta  Confederación, una decisión sumamente impopular en el pueblo y en el propio ejército chileno, que no entendía la necesidad de ir nuevamente a combatir al desierto y al Norte.

 El trágico final

El descontento militar ante la inminente guerra detonó un motín en Quillota. El 6 de junio de 1837, Portales fue tomado prisionero por oficiales rebeldes liderados por José Antonio Vidaurre. Pocos días después, en los cerros de Valparaíso, el ministro fue asesinado a balazos y bayonetazos.

El efecto rebote: Los asesinos de Portales pensaron que su muerte detendría la guerra. Pero pasó exactamente lo contrario. El magnicidio unió al país en un sentimiento de indignación nacional, convirtiendo a Portales en un mártir. Chile fue a la guerra con un fervor renovado, destruyó la Confederación en la Batalla de Yungay (1839) y consolidó el régimen conservador por las siguientes tres décadas.

Para entender por qué la Constitución de 1833 le otorgaba tanto poder al Presidente, hay que mirar la mentalidad de su principal ideólogo, Diego Portales. 



Tras los inestables años de consolidación republicana, ensayos constitucionales y disputas civiles armadas en la década de 1820, Portales creía firmemente que los países hispanoamericanos, recién salidos del dominio colonial, no estaban listos para una democracia abierta o un modelo liberal a la estadounidense.

Su solución fue crear un sistema que lograra imitar a la autoridad de la antigua monarquía española, pero bajo ropajes republicanos. Portales lo definía como un "gobierno fuerte, centralizador, cuyos hombres sean modelos de virtud y patriotismo, y así enderezar a los ciudadanos por el camino del orden y de las virtudes".

La Constitución de 1833 —redactada formalmente por Mariano Egaña y Manuel José Gandarillas— tradujo esa visión en un diseño institucional donde el Presidente de la República era, sin discusión, el sol alrededor del cual giraba todo el Estado.

 Características principales de la Constitución

Este texto constitucional fue uno de los más duraderos de la historia de América Latina (estuvo vigente, con reformas, hasta 1925) y se asentó sobre tres pilares:

 Un Estado Unitario y Centralizado: Se eliminó cualquier intento de federalismo. Las provincias pasaron a depender directamente del poder central en Santiago a través de los intendentes, quienes eran nombrados a dedo por el Presidente.

 Voto Censitario Estricto: La democracia estaba reservada para una pequeña élite. Solo podían votar los hombres mayores de 25 años (o 21 si estaban casados) que supieran leer y escribir, y que además demostraran tener una propiedad raíz, un capital invertido o un empleo con ingresos mínimos fijos.

 Religión Oficial Exclusiva: Estableció que la religión del Estado era la Católica, Apostólica y Romana, prohibiendo explícitamente el ejercicio público de cualquier otra fe. Esto consolidó la fuerte alianza entre la Iglesia y la aristocracia conservadora (los pelucones).

 ¿Por qué se le otorgó al Presidente tanto poder?

La Constitución convirtió al Poder Ejecutivo en una "dictadura legalizada" o una "monarquía constitucional" encubierta a través de los siguientes mecanismos de control:

1. Reelección inmediata ("Los Decenios")

El periodo presidencial duraba 5 años, pero la Constitución permitía la reelección inmediata por otros 5 años. En la práctica, el Presidente controlaba las elecciones con tanta fuerza que todos los mandatarios conservadores de este periodo gobernaron exactamente 10 años (José Joaquín Prieto, Manuel Bulnes y Manuel Montt), una época conocida como los "Decenios".

2. Las Facultades Extraordinarias y el Estado de Sitio

En caso de revueltas o conmoción interna, el Congreso podía otorgar al Presidente "facultades extraordinarias". Esto le permitía suspender las garantías constitucionales, meter presos a opositores sin juicio previo, censurar la prensa y declarar el Estado de Sitio. El Ejecutivo se convertía, legalmente, en un dictador mientras durara la emergencia.

3. El "Gran Elector" y el control del Congreso

Los intendentes y gobernadores provinciales (empleados directos del Presidente) manejaban las mesas de votación y confeccionaban las listas de candidatos aprobados por el gobierno. Era prácticamente imposible salir electo diputado o senador sin el visto bueno del mandatario. Por eso, el Congreso funcionaba casi como un buzón que aprobaba las leyes del Presidente.

4. Control total sobre el Poder Judicial y la burocracia

El Presidente nombraba a los magistrados de los tribunales de justicia, a los ministros, a los diplomáticos, a los jefes del ejército y a los funcionarios públicos. Si un juez o funcionario no se alineaba con las órdenes del gobierno, era removido de inmediato.

 5. Intervención en la Iglesia (Derecho de Patronato)

Heredado de los reyes de España, el Presidente tenía la facultad de proponer a las altas autoridades eclesiásticas (como obispos y arzobispos) y de autorizar o vetar el paso de las bulas y decretos del Papa en territorio chileno.

En resumen, la Constitución de 1833 sacrificó las libertades políticas e individuales en pos de una obsesión oligarquica: garantizar la estabilidad interna. Aunque el precio fue un sistema autoritario, excluyente y represivo con la oposición liberal, logró el objetivo de sus creadores: convertir a Chile en el país más institucionalmente estable y ordenado de Sudamérica durante el siglo XIX.

 

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